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Orar

Domingo, 10 de septiembre de 2028

23º domingo del Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario · Verde · Ciclo C

Las lecturas del día

Primera lectura

¿Qué hombre puede hacerse una idea de lo que quiere el Señor?

Lectura del libro de la Sabiduría Sab 9, 13-18

«¿Qué hombre puede conocer los designios de Dios

o hacerse una idea de lo que quiere el Señor?

Los pensamientos de los mortales son indecisos

y sus reflexiones, precarias,

porque un cuerpo corruptible pesa sobre el alma

y esta morada de arcilla oprime a la mente

con muchas preocupaciones.

Nos cuesta conjeturar lo que hay sobre la tierra,

y lo que está a nuestro alcance lo descubrimos con esfuerzo;

pero ¿quién ha explorado lo que está en el cielo?

¿Y quién habría conocido tu voluntad

si Tú mismo no hubieras dado la Sabiduría

y enviado desde lo alto tu santo espíritu?

Así se enderezaron los caminos de los que están sobre la tierra,

así aprendieron los hombres lo que te agrada y,

por la Sabiduría, fueron salvados».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 89, 3-6. 12-14. 17 (R.: 1)

¡Señor, Tú has sido nuestro refugio!

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,

con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos».

Porque mil años son ante tus ojos

como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche. R.

Tú los arrebatas, y son como un sueño,

como la hierba que brota de mañana:

por la mañana brota y florece,

y por la tarde se seca y se marchita. R.

Enséñanos a calcular nuestros años,

para que nuestro corazón alcance la sabiduría.

¡Vuélvete, Señor! ¿hasta cuándo...?

Ten compasión de tus servidores. R.

Sácianos en seguida con tu amor,

y cantaremos felices toda nuestra vida.

Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor;

que el Señor, nuestro Dios, haga prosperar la obra de nuestras manos. R.

Segunda lectura

Recibe a Onésimo, no ya como un esclavo, sino como un hermano querido

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Filemón Flm 9b-10. 12-17

Queridos hermanos:

Yo, Pablo, ya anciano y ahora prisionero a causa de Cristo Jesús, te suplico en favor de mi hijo Onésimo, al que engendré en la prisión.

Te lo envío como si fuera yo mismo. Con gusto lo hubiera retenido a mi lado, para que me sirviera en tu nombre mientras estoy prisionero a causa del Evangelio. Pero no he querido realizar nada sin tu consentimiento, para que el beneficio que me haces no sea forzado, sino voluntario.

Tal vez, él se apartó de ti por un instante, a fin de que lo recuperes para siempre, no ya como un esclavo, sino como algo mucho mejor, como un hermano querido. Si es tan querido para mí, cuánto más lo será para ti, que estás unido a él por lazos humanos y en el Señor.

Por eso, si me consideras un amigo, recíbelo como a mí mismo.

Palabra de Dios.

Aleluia

Sal 118, 135

Aleluia.

Que brille sobre mí la luz de tu rostro,

y enséñame tus preceptos.

Aleluia.

Evangelio

El que no renuncia a todo lo que posee no puede ser mi discípulo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas Lc 14, 25-33

Junto con Jesús iba un gran gentío, y Él, dándose vuelta, les dijo: Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.

¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo: "Este comenzó a edificar y no pudo terminar".

¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil? Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz. De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Tú eres justo, Señor, y tus juicios son rectos; trátame conforme a tu bondad.

Oración colecta

Señor Dios, que nos has redimido para hacernos hijos tuyos, míranos siempre con amor de Padre, para que cuantos hemos creído en Cristo alcancemos la verdadera libertad y la herencia eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Dios nuestro, fuente del amor sincero y de la paz, concédenos glorificar tu nombre con estas ofrendas que te presentamos; y por la participación en la eucaristía ayúdanos a vivir unidos en un solo corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente.

Oración después de la comunión

Señor nuestro, que alimentas y vivificas a tus fieles con tu palabra y con los sacramentos del cielo, concédenos aprovechar de tal manera estos dones de tu Hijo amado que merezcamos participar siempre de su vida divina. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Diego de Alcalá