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Orar

Lunes, 31 de julio de 2028

San Ignacio de Loyola, presbítero

Tiempo Ordinario · Blanco · Año par (II)

Las lecturas del día

Primera lectura

El pueblo será como esta faja que ya no sirve para nada

Lectura del libro del profeta Jeremías Jer 13, 1-11

Así me habló el Señor: «Ve a comprarte una faja de lino; te la ajustarás a la cintura, pero no la meterás en el agua.» Yo compré la faja, conforme a la palabra del Señor, y me la ajusté a la cintura.

La palabra del Señor me llegó por segunda vez, en estos términos: «Toma la faja que habías comprado y que llevas puesta a la cintura. Ve en seguida a Perat y escóndela allí en la hendidura de una roca.» Yo fui a esconderla en Perat, como el Señor me lo había ordenado.

Al cabo de muchos días, el Señor me dijo: «Ve en seguida a Perat y recoge la faja que yo te mandé esconder allí.» Yo fui a Perat, cavé y recogí la faja del lugar donde la había escondido: la faja estaba estropeada, no servía para nada.

Entonces la palabra del Señor me llegó en estos términos: Así habla el Señor: De esa misma manera destruiré el orgullo de Judá y el gran orgullo de Jerusalén. Este pueblo malvado, que se niega a escuchar mis palabras, que sigue los impulsos de su corazón obstinado, que va detrás de otros dioses para servirlos y postrarse delante de ellos, será como esta faja que ya no sirve para nada. Porque así como la faja se adhiere a la cintura del hombre, así yo me había adherido a toda la casa de Israel y a toda la casa de Judá -oráculo del Señor- para que ellos fueran mi pueblo, mi renombre, mi honor y mi gloria. ¡Pero no han escuchado!

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Dt 32, 18-19. 20. 21 (R.: cf. 18a)

Despreciaste al Dios que te engendró.

Despreciaste a la Roca que te engendró.

olvidaste al Dios que te hizo nacer.

Al ver esto, el Señor se indignó

y desechó a sus hijos y a sus hijas. R.

Entonces dijo: Les ocultaré mi rostro,

para ver en qué terminan.

Porque son una generación perversa,

hijos faltos de lealtad. R.

Provocaron mis celos con algo que no es Dios.

me irritaron con sus ídolos vanos;

yo provocaré sus celos con algo que no es un pueblo,

los irritaré con una nación insensata. R.

Aleluia

Sant 1, 18

Aleluia.

El Padre ha querido engendrarnos

por su Palabra de verdad,

para que seamos como las primicias

de su creación.

Aleluia.

Evangelio

El grano de mostaza se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo Mt 13, 31-35

Jesús propuso a la gente otra parábola:

«El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas.»

Después les dijo esta otra parábola:

«El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa.»

Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Al nombre de Jesús toda rodilla se doble, en el cielo, en la tierra y en los abismos; y toda lengua proclame que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Oración colecta

Dios nuestro, para difundir la mayor la gloria de tu nombre suscitaste en tu Iglesia a san Ignacio, concédenos que, después de las luchas de esta vida, con su protección y siguiendo su ejemplo, merezcamos compartir su triunfo en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor Dios nuestro, los dones que te presentamos al conmemorar a san Ignacio; concédenos que estos misterios, que dejaste como fuente de toda santidad, nos santifiquen también en la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

He venido a traer fuego sobre la tierra, y cómo desearía que ya estuviera ardiendo.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que el sacrificio de alabanza que hemos ofrecido para darte gracias, en la conmemoración de san Ignacio, nos conduzca a la alabanza eterna de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Diego de Alcalá