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Orar

Jueves, 20 de julio de 2028

San Apolinar, obispo y mártir

Tiempo Ordinario · Verde · Año par (II)

Las lecturas del día

Primera lectura

Despertad y gritad de alegría los que yacéis en el polvo

Lectura del libro del profeta Isaías Is 26, 7-9.12.16-19

La senda del justo es recta, tú allanas el sendero del justo. Sí, en la senda trazada por tus juicios, esperamos en ti, Señor: tu Nombre y tu recuerdo son el deseo de nuestra alma.

Mi alma te desea por la noche, y mi espíritu te busca de madrugada, porque cuando tus juicios se ejercen sobre la tierra, los habitantes del mundo aprenden la justicia.

Señor, tú nos aseguras la paz, porque eres tú el que realiza por nosotros todo lo que nosotros hacemos. En medio de la angustia, Señor, acudimos a ti, clamamos en la opresión, cuando nos golpeaba tu castigo.

Como la mujer embarazada, que está por dar a luz, se retuerce y da gritos de dolor, así éramos nosotros delante de ti, Señor. Hemos concebido, nos hemos retorcido, y no dimos a luz más que viento. ¡No hemos traído la salvación a la tierra, no le nacieron habitantes al mundo!

Pero tus muertos revivirán, se levantarás sus cadáveres. ¡Despierten y griten de alegría los que yacen en el polvo! Porque tu rocío es un rocío de luz, y la tierra dará vida a las Sombras.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 101, 13-14b y 15. 16-18. 19-21 (R.: 20b)

El Señor miró la tierra desde el cielo.

Tú, Señor, reinas para siempre,

y tu Nombre permanece eternamente.

Tú te levantarás, te compadecerás de Sión,

porque ya es hora de tenerle piedad,

tus servidores sienten amor por esas piedras

y se compadecen de esas ruinas. R.

Las naciones temerán tu Nombre, Señor,

y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:

cuando el Señor reedifique a Sión

y aparezca glorioso en medio de ella;

cuando acepte la oración del desvalido

y no desprecie su plegaria. R.

Quede esto escrito para el tiempo futuro

y un pueblo renovado alabe al Señor:

porque él se inclinó desde su alto Santuario

y miró a la tierra desde el cielo,

para escuchar el lamento de los cautivos

y librar a los condenados a muerte. R.

Aleluia

Mt 11, 28

Aleluia.

Dice el Señor: Vengan a mí todos

los que están afligidos y agobiados,

y yo los aliviaré.

Aleluia.

Evangelio

Soy paciente y humilde de corazón

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo Mt 11, 28-30

Jesús tomó la palabra y dijo:

Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Por tu justicia, yo contemplaré tu rostro, y al despertar me saciaré de tu presencia.

Oración colecta

Señor y Dios nuestro, dirige a tus fieles por el camino de la salvación, que el obispo San Apolinar testimonió con su doctrina y su martirio; y ayúdanos, por su intercesión, a perseverar en la práctica de tus mandamientos, para que merezcamos alcanzar el premio eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Señor y Dios nuestro, mira con bondad los dones de tu Iglesia en oración y concede que, al recibirlos, se acreciente la santidad de los creyentes. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión

Hasta el gorrión encontró una casa, y la golondrina tiene un nido donde poner sus pichones: junto a tus altares, Señor del universo, mi Rey y mi Dios. Felices los que habitan en tu casa y te alaban sin cesar.

Oración después de la comunión

Alimentados con esta eucaristía, te pedimos, Padre, que por la celebración frecuente de este misterio crezca en nosotros el fruto de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.