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Orar

Sábado, 15 de julio de 2028

San Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia

Tiempo Ordinario · Blanco · Año par (II)

Las lecturas del día

Primera lectura

Soy un hombre de labios impuros y mis ojos han visto al Rey, el Señor del universo

Lectura del libro del profeta Isaías Is 6, 1-8

El año de la muerte del rey Ozías, yo vi al Señor sentado en un trono elevado y excelso, y las orlas de su manto llenaban el Templo. Unos serafines estaban de pie por encima de él. Cada uno tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, y con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. Y uno gritaba hacia el otro: «¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos!

Toda la tierra está llena de su gloria.»

Los fundamentos de los umbrales temblaron al clamor de su voz, y la Casa se llenó de humo.

Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros; ¡y mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos!»

Uno de los serafines voló hacia mí, llevando en su mano una brasa que había tomado con unas tenazas de encima del altar. El le hizo tocar mi boca, y dijo: «Mira: esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido borrada y tu pecado ha sido expiado.»

Yo oí la voz del Señor que decía: «¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?» Yo respondí: «¡Aquí estoy: envíame!»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 92, 1ab.1c-2.5 (R.: 1a)

¡Reina el Señor, revestido de majestad!

¡Reina el Señor, revestido de majestad!

El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder. R.

El mundo está firmemente establecido:

¡no se moverá jamás!

Tu trono está firme desde siempre,

tú existes desde la eternidad. R.

Tus testimonios, Señor, son dignos de fe,

la santidad embellece tu Casa

a lo largo de los tiempos. R.

Aleluia

1Pe 4, 14

Aleluia.

Felices si son ultrajados por el nombre de Cristo,

porque el Espíritu de gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre ustedes.

Aleluia.

Evangelio

No temáis a los que matan el cuerpo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo Mt 10, 24-33

Jesús dijo a sus apóstoles:

«El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa! No los teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.

No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena.

¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.

Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.»

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia.

Oración colecta

Concédenos, Dios todopoderoso, que al celebrar la conmemoración del obispo san Buenaventura aprovechemos sus admirables enseñanzas e imitemos el ardor de su caridad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Padre del cielo, que este sacrificio consagrado a tu nombre nos purifique y nos encamine, cada día más, hacia la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión

Gusten y vean qué bueno es el Señor. Feliz el hombre que espera en Él.

Oración después de la comunión

Alimentados con tan grandes dones, te pedimos, Padre, recibir sus frutos de salvación y no dejar nunca de alabarte. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Diego de Alcalá