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Orar

Lunes, 24 de enero de 2028

San Francisco de Sales, obispo y doctor de la Iglesia

Tiempo Ordinario · Blanco · Año par (II)

Las lecturas del día

Primera lectura

Tú apacentarás a mi pueblo Israel

Lectura del segundo libro de Samuel 2Sam 5, 1-7.10

Todas las tribus de Israel se presentaron a David en Hebrón y le dijeron: «¡Nosotros somos de tu misma sangre! Hace ya mucho tiempo, cuando aún teníamos como rey a Saúl, eras tú el que conducía a Israel.» Y el Señor te ha dicho: «Tú apacentarás a mi pueblo Israel y tú serás el jefe de Israel.»

Todos los ancianos de Israel se presentaron ante el rey en Hebrón. El rey estableció con ellos un pacto en Hebrón, delante del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel.

David tenía treinta años cuando comenzó a reinar y reinó cuarenta años. En Hebrón reinó siete años y seis meses sobre Judá, y en Jerusalén, treinta y tres años sobre todo Israel y Judá.

El rey avanzó con sus hombres sobre Jerusalén, contra los jebuseos que habitaban en el país. Pero estos dijeron a David: «Tú no entrarás aquí. Los ciegos y los inválidos bastarán para impedírtelo.» Con esto querían decir: «David nunca podrá entrar aquí.» Sin embargo, David conquistó la fortaleza de Sión, es decir, la Ciudad de David.

Así David se iba engrandeciendo cada vez más, y el Señor, el Dios de los ejércitos, estaba con él.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 88, 20. 21-22. 25-26 (R.: 25a)

Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán.

Tú hablaste una vez en una visión

y dijiste a tus amigos:

«Impuse la corona a un valiente,

exalté a un guerrero del pueblo.» R.

Encontré a David, mi servidor,

y lo ungí con el óleo sagrado,

para que mi mano esté siempre con él

y mi brazo lo haga poderoso. R.

Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán,

su poder crecerá a causa de mi Nombre:

extenderé su mano sobre el mar

y su derecha sobre los ríos. R.

Aleluia

Cf. 2Tim 1, 10b

Aleluia.

Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte

e hizo brillar la vida, mediante la Buena Noticia.

Aleluia.

Evangelio

Ha llegado el fin de Satanás

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos Mc 3, 22-30

Los escribas que habían venido de Jerusalén decían: «Está poseído por Belzebul y expulsa a los demonios por el poder del Príncipe de los demonios.»

Jesús los llamó y por medio de comparaciones les explicó: «¿Cómo Satanás va a expulsar a Satanás? Un reino donde hay luchas internas no puede subsistir. Y una familia dividida tampoco puede subsistir. Por lo tanto, si Satanás se dividió, levantándose contra sí mismo, ya no puede subsistir, sino que ha llegado a su fin. Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.

Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia que profieran. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre.»

Jesús dijo esto porque ellos decían: «Está poseído por un espíritu impuro.»

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra. En su presencia hay esplendor y majestad, en su santuario, poder y hermosura.

Oración colecta

Señor y Dios nuestro, que para la salvación de los hombres quisiste que el obispo san Francisco de Sales se hiciera todo para todos, concédenos que, a ejemplo suyo, manifestemos siempre la mansedumbre de tu amor en el servicio a los hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Por esta víctima de salvación que te ofrecemos, enciende, Señor, en nuestro corazón aquel fuego del Espíritu Santo con el cual inflamaste admirablemente el corazón paciente y humilde de San Francisco de Sales. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Miren hacia el Señor, y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán.

Oración después de la comunión

Por estos sacramentos recibidos concédenos, Dios todopoderoso, que imitando en la tierra la caridad y la mansedumbre de San Francisco de Sales, alcancemos también nosotros la gloria del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Diego de Alcalá